El
lugar
Los
primeros vestigios humanos que aparecen en el cañón de Bard son del Eneolítico.
Datan del II milenio a. C. las primeras huellas de esta cultura tales como incisiones
rupestres, y cuchillos lijados en las rocas al pie de la fortaleza, reflejan
rituales propiciatorios. El pasaje estrecho que se forma entre el río Dora y
el barranco rocoso ha constituido siempre un paso obligado para adentrarse en
el Valle de Aosta. El trazado de la calzada, que discurre en gran parte a través
de la roca, se remonta a la época romana: la vía consular de las Gallias, construida
posteriormente a la caída definitiva de los Salassi (25 a. C.), en este trecho
de camino se conservan importantes restos arqueológicos (arcos, muros, cimientos
y un puente sobre eltorrente).