Debido
a su posición estratégica para controlar el transito, el castillo tuvo que ser
fortificado durante la época prerromana; los documentos que lo testimonian son
sin embargo posteriores. Algunos historiadores enclavan aquí el presidio armado
(clusurae Augustanae) instalado por el rey ostrogodo Teodorico a principios
del siglo VI. Las primeras noticias que se poseen sobre esta instalación fortificada
son del 1034, ésta pertenecía al vizconde de Aosta Boso, sus descendientes mantuvieron
la señoría de Bard hasta la mitad del siglo XIII. Expugnado en el 1242 por Amadeo
IV de Saboya, el castillo paso desde ese momento a manos de la dinastía de los
Saboya. Un dibujo de la segunda mitad del 1500 muestra la antigua estructura,
constituida por un conjunto de edificios dominados por la torre homenaje cuadrada
y un recinto con doble lienzo de murallas provisto de torres vigías; un sistema
de bastiones descendía hasta abrazar el pueblo. En el 1661 el duque Carlo Emanuelle
II hizo desmantelar las plazas fuertes de Verrès y Montjovet y transfirió toda
la artillería a Bard, que desde ese momento paso a ser el presidio de las fuerzas
del Ducado de Saboya en el Valle de Aosta. Durante los siglos XVII y XVIII se
realizaron intervenciones para ampliar y potenciar la estructura defensiva de
la Fortaleza existiendo documentos que dan fe de ello.


Del
castillo
a la fortaleza