Exasperado por la inesperada resistencia, Napoleón hizo arrasar al suelo el "vilain castel de Bard". Fue Carlos Felice, temeroso de una nueva agresión francesa, quien promovió la reconstrucción de la fortaleza en el 1827, dando el proyecto al ingeniero militar Francesco Antonio Olivero, oficial del Cuerpo Real del Ejercito. Los trabajos se llevaron a cabo entre el 1830 y el 1838. La nueva plaza fuerte estaba constituida por tres cuerpos distribuidos en tres niveles: el más bajo fue la Obra de Ferdinando, la zona media fue la Obra de Vittorio y la más alta la Obra de Carlo Alberto. Este sistema de estructuras autónomas, provistas de troneras para la artillería, estaban preparadas para garantizar la recíproca defensa en el caso de que el enemigo atacase. En conjunto la fortaleza estaba dotada de 283 locales y podía albergar hasta 416 hombres (el doble si dormían con el jergón de paja en el suelo), los almacenes podían contener municiones y provisiones suficientes para tres meses y el armamento contaba con unas cincuenta bocas de cañon. En el 1800 la fortaleza comienza a perder importancia: pasará a ser una cárcel de trabajos forzados y terminará como un deposito de armas.
La reconstrucción